Edición: diciembre 2016
Nº. de Visitas de 08/05/15 a 28/08/16: 278,284 Visitas  

El arte abstracto difuminó la corriente del realismo social en Estados Unidos

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Diego Rivera. Foto: Giselle Freund.

Diego Rivera. Foto: Giselle Freund.

Diego Rivera, 130 aniversario de su nacimiento

Alejandra Leal Miranda

A Diego Rivera (Guanajuato, 1886-1954) se le ha mantenido cautivo como una estatua de bronce, la cual no es posible tocar. También está preso en una historiografía maniquea como una mala memoria de un nacionalismo facilón, narrativamente anacrónico, aspectos que han limitado el conocimiento de sus facetas como cubista en Francia, autor de la vanguardia europea y determinante en la producción artística del realismo social de mediados del siglo XX en Estados Unidos.

Obra no vista desde hace varios años

Con la exposición Diego Rivera: re-visiones de Norteamérica, coordinada por Luis Rius Caso, en el Museo Mural Diego Rivera se propone una valoración distinta de la complejidad del trabajo del pintor guanajuatense, cuya figura ha sido reducida por una historia manipulada. El objetivo principal del guión curatorial, a cargo de Juan Coronel Rivera, consiste en hacer una reflexión acerca de la influencia que este artista plástico tuvo en el arte de Estados Unidos, aquel que se produjo en la primera mitad del siglo XX y que tuvo mayores repercusiones de las que hubiéramos esperado.

Luis Rius Caso, también crítico de arte, precisa:

—Estamos acostumbrados a valorar a Diego Rivera por su lugar de excelencia internacional y como un representante del nacionalismo mexicano. Como tal, lo hemos reconocido o, mejor dicho, reducido. En realidad no hemos investigado sobre esta influencia tan importante que él tuvo en Estados Unidos…

De ahí que en este siglo XXI, marcado por revueltas sociales en contra de las políticas neoliberales, el muralista empiece a tomar el lugar que le corresponde en el arte, debido al talento innegable en la factura de su obra, por sus aportaciones al arte moderno, la influencia que tuvo en artistas estadounidenses y su defensa de modelos propios de creación surgidos desde México, sin copiar visiones externas.

Liberación del peón. Fragmento del mural en el Museum of Art Philadelphia.

Liberación del peón. Fragmento del mural en el Museum of Art Philadelphia.

Este es uno de los fundamentos en los que coloca el acento Juan Coronel Rivera —curador y nieto de Diego Rivera— al proponer el concepto museográfico de la muestra Re-visiones de Norteamérica, recién inaugurada [el 7 de julio], con más de 250 piezas entre cuadros, catálogos, fotografías, libros y trípticos de colecciones privadas e institucionales de México, San Francisco y Filadelfia. Al respecto, Coronel Rivera puntualiza:

—Más de 50 por ciento de las obras presentadas nunca habían sido exhibidas, por lo menos desde los años cincuenta. Los bocetos del mural de Detroit no se habían visto en nuestro país desde que Diego [de quien este año, el 8 de diciembre, se conmemora el 130 aniversario de su natalicio] estaba con vida. Además, la importante selección de dibujos de calidad extraordinaria del Museo de Arte Moderno de San Francisco, California, calculo que desde 1978 no se muestran en nuestro país. En el apartado de las ediciones se cuenta cómo en los libros de texto gratuitos aparecían los pintores mexicanos y, de repente, desaparecieron.

 

Una re-visión hacia México y el mundo

Sobre todo, dice Coronel Rivera, “hacia el mundo, la perspectiva de cómo veía Diego Rivera la evolución del socialismo: opinaba que era muy difícil que México llegara a ser un país socialista, porque no habíamos tenido una era industrial;el socialismo se debería basar en el desarrollo de la industria en manos de los obreros, no de los patrones. Entonces, él consideraba que el único país que podría lograrlo, lo decía en los años treinta, era Estados Unidos debido a que esa población ya había conseguido desarrollar una industria fuerte, grande. Por eso, se podía dar el paso siguiente: que los obreros fueran los que manejaran la industria estableciendo realmente una cultura socialista”.

Fotógrafo, narrador, ensayista e historiador del arte, Coronel Rivera recuerda que fueron más de dos años y medio de preparación para esta muestra, que coincide con el 130 aniversario del natalicio de su abuelo. Pero no fue realizada con esa función específica. Sin embargo, afirma que cualquier pretexto o cualquier contexto es importante para presentar a los artistas y sus propuestas.

“Otra revisión nos invita a reflexionar sobre la posible influencia de Diego en el pop art, ya que es el primero en otorgar un valor importante a una representación de Mickey Mouse en el mural de Detroit”

 

El 24 de noviembre de 2015, en ocasión del 58 aniversario luctuoso de Diego Rivera, su hija Guadalupe Rivera Marín instó a las autoridades culturales a realizar un magno homenaje justo en 2016. Así, obtuvo el compromiso de María Cristina García Cepeda, directora del INBA, para llevar a cabo exposiciones, conferencias y actividades conmemorativas durante el segundo semestre del presente año. A la fecha, nada de esto ha sucedido. Por eso esta exposición se presta para dar inicio al citado homenaje. Al respecto, Luis Rius Caso comenta:

Diego Rivera.

Diego Rivera.

—Estamos muy contentos porque con esta muestra nos sumamos con calidad y capacidad propositiva al 130 aniversario de Diego Rivera. Aquí se hace una invitación a conocer una parte de Diego que se conoce muy poco, sólo entre especialistas, incluso me parece que vamos a sorprender a los investigadores con obra muy original, poco vista. También llamamos a la población a conocer aspectos de este gran artista plástico, como valorar, por ejemplo, su dibujo y su estilo realista con otros modelos que no son mexicanos y que, aun así, persisten en su magnífica calidad.

 

Las influencias en Estados Unidos

—¿En que momentos específicos se aprecian estas influencias de Diego Rivera en el arte estadounidense de aquella época?

—No se trata de un mero reflejo de su obra en el país vecino. Es una selección de obra que permite revisar influencias específicas de este pintor en el arte de Estados Unidos. Así, Juan Coronel Rivera eligió obra que nos revela la influencia que tuvo Diego en los asistentes que trabajaron con él para realizar los murales en Detroit o en Nueva York. Se trata del influjo que tuvo en estos colaboradores que, después, se convirtieron en artistas estadounidenses muy importantes. “Otra revisión nos invita a reflexionar sobre la posible influencia de Diego en el pop art, ya que es el primero en otorgar un valor importante a una representación de Mickey Mouse en el mural de Detroit”

Fragmento de mural Industria de Detroit, 1932-33.

Fragmento de mural Industria de Detroit, 1932-33.

—¿Quiénes fueron sus ayudantes y en qué otra corriente estética se puede notar su influencia?

—Tiene una muy notable influencia en una suerte de “realismo social” que se practicó con muchísimo vigor e intensidad en California, Nueva York y Chicago. Esta corriente tuvo impacto tanto en el mercado de arte como en la resonancia política. En ese momento los sindicatos estadounidenses eran muy poderosos. Los sindicalistas y trabajadores, en general, tenían un vínculo muy directo con artistas de la talla de William Basink, por ejemplo; también con ese gran estadounidense que luego se naturalizara mexicano: Pablo O’Higgins, y con otros artistas que le dieron al realismo norteamericano una gran proyección nacional e internacional. Esta faceta se conoce muy poco, porque se trata de una expresión artística que, después, los curadores y directores de los museos estadounidenses desplazaron con el expresionismo abstracto al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Esta situación se está estudiando mucho e incluso interviene la Agencia Central de Inteligencia [CIA], al igual que otras instituciones que patrocinaron campañas contrarias al muralismo mexicano, promoviendo su desplazamiento a favor del posicionamiento del arte abstracto, tendencia que impidió una trascendencia mayor del realismo crítico y social en ese país. Sin embargo, se mantuvo con muchísimo vigor. No le quito méritos al arte abstracto, ni mucho menos, que por su propia fuerza y proceso inmanente llegó a imponerse en el mundo, pero también llama la atención que hasta hace muy pocos años nos vamos enterando de este gran movimiento del realismo social estadounidense. Con esta exposición de Diego nos vamos a enterar aún más de esta noticia.

 

 

 

 

 

Reproducción de obra de La Tercera Internacional (La Revolución Rusa, 1933), de Diego Rivera.  Fresco sobre tablero transportable, 6.9 x 13.9 mts. Colección Museo del Palacio de Bellas Artes / INBA.

Reproducción de obra de La Tercera Internacional (La Revolución Rusa, 1933), de Diego Rivera. Fresco sobre tablero transportable, 6.9 x 13.9 mts. Colección Museo del Palacio de Bellas Artes / INBA.

La Tercera Internacional

En los distintos escenarios internacionales donde se expone la obra de realismo social de Diego Rivera hoy es positiva la recepción. Este artista plástico vivió en Estados Unidos de 1930 a 1933, periodo en el que pintó murales en el Art Institute y en la Bolsa de Valores de San Francisco; en el Institute of Arts de Detroit y en el RCA Building de Nueva York. El fresco que plasmó en este último sitio, Diego coloca a Lenin como uno de sus personajes. Cuando el dueño del edificio [Nelson Rockefeller] se percata de ello, obliga al pintor a quitarlo. Diego se rehúsa, lo despiden y destruyen el mural. Pero el artista retoma, posteriormente, un fragmento de esta obra para hacer La Tercera Internacional (La Revolución Rusa) concebida para la Liga Comunista de América. La pieza se encuentra hoy en el área de murales del Museo del Palacio de Bellas Artes.

Versión completa en el impreso

 

 

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