Edición: diciembre 2016
Nº. de Visitas de 08/05/15 a 28/08/16: 278,284 Visitas  

OPINIÓN

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Historia y pesadilla, farsa y literatura

Las comisuras del diablo
Historia y pesadilla, farsa y literatura
Francisco de la Guerra
En agosto buceaba sin escafandra entre las cajas de la biblioteca de un amigo rescatada de las tormentas y los viajes, un buceo incluso entre los vestigios de los gustos librescos de una familia de fines del siglo pasado: un atlas enciclopédico de un mundo con fronteras ya inexistentes, libros ilustrados de Quino y el Tarzán de Bourroghs, El hacedor de Borges, un volumen inquietante sobre fenómenos parasicológicos en la URSS, la versión en inglés del Ulysses de James Joyce y Agosto de Rubem Fonseca. En esos días se consumaba lo que en los medios se llamaba el impeachement a la presidenta de Brasil, Dilma Roussef, que según reconocidas posiciones, como la del ex presidente José Mujica de Uruguay, en realidad encubría un novedoso mecanismo de golpe de Estado en América Latina, pero sin los habituales militares, muertos ni desaparecidos ni torturados, hasta ahora.

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Fahrenheit 451 y el apocalipsis del “sueño americano”

Las comisuras del diablo
Fahrenheit 451 y el apocalipsis del “sueño americano”
Francisco de la Guerra
Después del 9/11, representado con un cruel performance, es decir, con el espectacular derrumbe de las torres gemelas de Nueva York, circuló por internet una frase, “¿Sabes tú por qué nos odian?”, de la novela futurista Fahreinhet 451, cifra de la temperatura a la que arden los libros, qué inquiría sobre las causas del atentado en una sociedad financiera narcisista, volcada al consumismo, hedonista y ajena a los conflictos mundiales auspiciados por sus poderes político-financiero-militares; desde entonces la imagen de la “democracia americana” y del “sueño americano” se transformó a velocidad sostenida en una distopía similar a la ficción de Ray Bradbury, primero con la crisis económica de 2008, cuyo oasis aparente fue la elección del primer presidente negro de su historia (que no modificó sustancialmente las bases del sistema ni resolvió la crisis y se va con una patada en el trasero), paréntesis revertido ahora con el triunfo electoral del candidato facistoide Donald Trump, con quien el mundo apocalíptico parece más cercano, pero con una gran diferencia con respecto al escapismo social representado en la novela de Bradbury, pues ahora descubrimos que la pregunta es también inversa, puesto que no sabemos “¿por qué ellos nos odian?”, puesto que muchos ciudadanos estadounidenses (los menos educados [los menos lectores, podría decir Bradbury], según la información periodística) odian al mundo y en particular a los inmigrantes mexicanos, a quienes culpan de su decadencia.


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Tiempos oscuros

Las comisuras del diablo
Tiempos oscuros
A menudo, cuando estoy insomne, procuro contar ovejas; el intento es inútil: la primera oveja del grupo se niega a saltar.
Cristina Peri Rosi, Indicios pánicos
Francisco de la Guerra
Era un tiempo de psicosis. Pero uno se pregunta ahora si no todo tiempo en México es de psicosis o, como dice Bertolt Brecht, tiempos oscuros. Desde 1998 se sabía que la huelga en la UNAM estallaría. Todas las piezas parecían ensamblarse para llevar a la Universidad Nacional al abismo. Entonces trabajaba en el diario México hoy y en la UNAM. Escribí un artículo periodístico criticando la desmesurada propuesta de la rectoría para aumentar cuotas y eliminar el pase reglamentado a la licenciatura, porque generaría un conflicto que alimentaría posiciones radicales, como la de los huelguistas o la de quienes pedían suprimir a la UNAM. Pero el artículo no se publicó y en cambio fui despedido sin ninguna explicación. El editor y censor en jefe, hombre muy religioso, estaba muy apesadumbrado, me imagino, aunque la comparación no funcionaba de mi lado, que se sintió como Judas. Yo me sentí como un demonio expulsado de la iglesia. En ese tiempo compré un viejo auto negro a un colega, porque salíamos de madrugada del diario, pero ese cacharro tuvo un final acorde con ese periodo, fue robado en la UNAM.


María Cristina García Cepeda, nueva secretaria de Cultura federal.

La primera secretaria de Cultura

La primera secretaria de Cultura
Fernando de Ita
Querida María Cristina:

Cuando la vida debería de premiar tu larga y honesta carrera como funcionaria pública con tiempo libre para gozar de tus nietos, te meten a la jaula del tigre. Ciertamente conoces el edificio de la cultura desde sus cimientos, porque estuviste en la Subsecretaría de cultura de la SEP con Juan José Bremer, tu amigo y maestro. Rafael también fue ambas cosas y ahora te toca terminar su legado: la Secretaría de Cultura.


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Viejito campirano

La tesitura del sueño
Viejito campirano
Eduardo Villegas Guevara
Cuando se piensa en el paso del tiempo, a veces uno recuerda cosas que parece haber olvidado…